senal londres

Crear y manejar una marca es un oficio entre la ingeniería y la fantasía. Una nueva marca o un redireccionamiento creativo y estratégico precisa de un muy afilado sentido de la realidad donde viven los productos, las empresas y las promesas. Pero sobre todo, exige una manera poco habitual de mirar las cosas desde perspectivas innovadoras.

No se trata de reinventar cada día la idea de la marca, ni de dar un triple salto mortal para reclamar la atención de la audiencia. Tampoco de cargar todo el peso a una buena propuesta de valor, arquitectura de marca o a una logomarca afortunada e innovadora. Como en la buena cocina, los componentes están a disposición de uno, pero la creación está en la lógica de los sentidos.

Hay muchos gurús que escriben libros llenos de recetas. Nosotros pensamos que en la ilusión no hay reglas. En todo caso la única podría ser la función de construir el máximo valor para la compañía propietaria, lo que se consigue cuando todas las piezas funcionan correctamente. Porque crear una marca es escribir un relato o incluso un libro, es contar una historia con un argumento convincente; mejor aún, es construir una película coordinando la idea que quieres contar con un buen guión, ritmo, fotografía, dirección de arte, actores atractivos y por supuesto, música.

Por eso cada día tenemos una nueva razón para salir a dejar volar las ideas y para, al final de la jornada, regresar a nuestra tierra y contar lo que hemos hecho.